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Industria plástica paraguaya: un caso de valor agregado con potencial de expansión y desafíos de competitividad

Un nuevo estudio elaborado por el Centro de Estudios Económicos de la Unión Industrial Paraguaya (CEE–UIP), en conjunto con la Cámara Paraguaya de la Industria Plástica (CPIP), presenta una radiografía actualizada del sector plástico en Paraguay, destacando su creciente relevancia económica, su nivel de formalización y su potencial como motor de industrialización.

Con datos al 2024, el informe muestra que la industria plástica paraguaya ha logrado consolidarse como un sector dinámico, con una producción anual que ronda los USD 649,6 millones y un valor agregado de USD 211,5 millones, equivalente al 2,5% del PIB manufacturero. Asimismo, genera más de 23.000 empleos directos e indirectos, caracterizándose por su alta formalización y su significativo aporte al sistema de seguridad social y al fisco.

“Se trata de un sector joven, pero con un peso creciente en la matriz productiva del país. Su evolución demuestra que Paraguay puede avanzar en procesos de industrialización con mayor valor agregado”, señaló Julio Fernández, economista del CEE.

Una industria de transformación con integración regional

Uno de los aspectos más destacables del sector es su modelo productivo. A diferencia de otras industrias, la plástica no cuenta con materia prima local, por lo que depende de la importación de resinas, principalmente desde países del MERCOSUR y Estados Unidos. Sin embargo, lejos de ser una limitación, este esquema ha permitido el desarrollo de una industria de transformación eficiente, capaz de incorporar procesos productivos complejos y generar valor agregado dentro del país.

Incluso, parte de esta producción se exporta a mercados como Brasil y Argentina, consolidando un modelo de integración regional en el que Paraguay importa insumos, los transforma y reexporta productos con mayor contenido industrial.

“Es una de las pocas industrias que demuestra que el desarrollo no depende exclusivamente de los recursos naturales, sino de la capacidad de transformar, integrar procesos y generar eficiencia”, agregó Fernández.

El 63% de las empresas opera con tres o más procesos industriales integrados como extrusión, inyección o soplado, lo que se traduce en mayor eficiencia, reducción de costos y mayor capacidad de respuesta al mercado.

Además, la industria presenta niveles de utilización de capacidad instalada cercanos al 74%, lo que evidencia un grado significativo de actividad, aunque con margen para una mayor expansión productiva.

A esto se suma un proceso sostenido de inversión: desde 2012, el sector ha ejecutado 134 proyectos por un valor aproximado de USD 143 millones, generando más de 3.000 empleos adicionales.

Un sector formal, intensivo en empleo y con avances en economía circular

La industria plástica se destaca también por su nivel de formalización: el 100% de las empresas aporta al Instituto de Previsión Social (IPS), con contribuciones que superan los USD 14,8 millones, mientras que el aporte tributario total ronda los USD 49 millones anuales.

En paralelo, el sector ha avanzado en prácticas de economía circular. Actualmente, el 64% de las empresas utiliza materia prima reciclada, que representa entre el 20% y el 30% del total, equivalente a unas 116.000 toneladas anuales.

Estos elementos posicionan a la industria plástica como un sector alineado con estándares productivos modernos, tanto en términos económicos como ambientales.

En términos de mercado, la producción nacional abastece aproximadamente el 67% del consumo interno de productos plásticos, mientras que el 33% restante corresponde a importaciones. La demanda se concentra principalmente en sectores como alimentos y bebidas, comercio minorista e industria química.

El hecho de que exista capacidad instalada disponible y una fuerte base productiva local abre oportunidades claras para expandir la participación de la industria nacional en el mercado interno.

A pesar de estos avances, en los últimos años, las importaciones de productos plásticos terminados han crecido de manera sostenida, aumentando más de 50% desde 2020.

Como resultado, la participación de la producción nacional en el mercado interno se redujo del 77% en 2021 al 67% en 2024. Este desplazamiento ha tenido efectos sobre el empleo, con una pérdida estimada de alrededor de 3.400 puestos directos y más de 7.000 empleos totales en la cadena productiva.

No obstante, el informe subraya que este fenómeno no responde a una falta de capacidad productiva local.

“La industria paraguaya tiene condiciones para abastecer una mayor proporción del mercado interno. El desafío no está en la capacidad, sino en las condiciones de competencia que enfrenta el sector”, explicó Fernández.

A pesar del contexto, las expectativas empresariales son favorables. El 92% de las empresas proyecta crecimiento para el año 2026, reflejando confianza en el potencial del sector.

De cara al futuro, el desarrollo de la industria plástica estará condicionado por tres factores clave: la evolución de los sectores demandantes, la continuidad de las inversiones y la mejora de las condiciones de competitividad frente a productos importados.

El estudio concluye que Paraguay cuenta con una base industrial capaz de generar valor agregado incluso en ausencia de materia prima local, lo que posiciona al sector como un ejemplo concreto de industrialización posible.

El desafío estratégico es claro: consolidar un entorno que permita a la industria expandirse y aprovechar plenamente su capacidad instalada, fortaleciendo su contribución al crecimiento económico y al empleo formal en el país.

Sobre el CEE. El Centro de Estudios Económicos de la UIP, ofrece servicios especializados en la confección de informes de impacto económico y social por sector, análisis económico de normativas, proyecciones y perspectivas económicas por sector y estimación de demanda u oferta productiva sectorial.

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